ICTJ in the News

May 24, 2007

Brasil debe encarar pasado de dictadura, dice grupo DDHH

Associated Press

SAO PAULO - Brasil debe seguir el ejemplo de sus vecinos latinoamericanos y encarar los crímenes cometidos durante la dictadura militar, afirmó el jueves un centro no gubernamental defensor de los derechos humanos.

El Centro Internacional para la Justicia de Transición (ICTJ, por sus siglas en inglés), con sede en Nueva York, y el Ministerio Público Federal en Sao Paulo, patrocinan el foro "Debate Sudamericano sobre Verdad y Responsabilidad en Crímenes contra los Derechos Humanos", inaugurado el jueves y que culminará el viernes.

El foro busca discutir experiencias sudamericanas de períodos de transición de dictaduras a la democracia, con exposiciones de juristas brasileños, argentinos y peruanos, con especial atención sobre "las causas y repercusiones de la impunidad en relación a los violadores de derechos humanos en gobierno autoritarios, principalmente en Brasil", dijo el Ministerio Público de Sao Paulo en una nota.

"Un perverso cálculo matemático ha evitado que Brasil enfrente la necesidad de ver su propio pasado porque los militares 'meramente' asesinaron solamente centenas, no millares de personas", indicó Eduardo González, del Centro Internacional.

A las familias de desaparecidos "no se les debe pedir que simplemente renuncien a su derecho a la verdad y a la justicia porque en Brasil el número de víctimas fue menor al de otros países vecinos", agregó González en un comunicado del ICTJ.

"La saludable democracia brasileña carga la marca de rehusarse a asumir su responsabilidad sobre los actos del pasado", aseguró.

Marlon Alberto Weichert, un procurador en el Ministerio Público de Sao Paulo y entre los organizadores del debate, indicó que entre las razones para que los militares brasileños de la dictadura sigan sin ser enjuiciados están desde el hecho que "la transición (a la democracia) fue hecha en base a una política de olvidar" hasta por la ley, ya que los delitos como el homicidio prescriben pasados 20 años.

El foro "la verdad busca comparar la situación y ver por qué Brasil no ha logrado responsabilizar esos crímenes en cuanto otros países sí", dijo Weichert en conversación telefónica.

Por los datos de la Secretaría Nacional de Derechos Humanos, los muertos y desaparecidos de la dictadura brasileña son unos 400.

El 31 de marzo de 1964, unidades del ejército brasileño derrocaron al presidente Joao Goulart, un abogado que contaba con el apoyo de movimientos sindicales, acusándolo de querer implantar en Brasil un sistema comunista.

Tras el golpe y por dos décadas, Brasil fue gobernado por cinco militares escogidos por sus colegas de armas. La dictadura terminó en 1985 tras una intensa movilización popular.

Pero antes del retorno a la democracia el régimen militar decretó una amnistía general en 1979. Ningún uniformado entonces ha sido juzgado por casos de muertes, torturas o desapariciones.

Los militares brasileños han dicho consistentemente que la amnistía fue un punto final para todos los sucesos anteriores.


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