Misión
El Centro Internacional para la Justicia Transicional (ICTJ) trabaja para remediar y prevenir las violaciones más graves de derechos humanos, con el propósito de enfrentar los legados de atrocidades o abusos masivos. El ICTJ busca soluciones holísticas para promover la rendición de cuentas y crear sociedades más justas y pacíficas.
Para cumplir esa misión, vincula las experiencias de sus distintos programas en terreno con su labor investigativa en justicia transicional. Esto le permite desarrollar, probar y refinar sus prácticas de trabajo, así como establecerse como líder de investigación en el campo. El ICTJ usa su conocimiento para informar y asesorar a gobiernos, sociedad civil y otros actores que trabajan a favor de las víctimas. Así mismo, busca persuadir a esos actores, a los medios de comunicación y al público en general, sobre la necesidad de que las sociedades implementen herramientas de justicia y de rendición de cuentas.
Para el ICTJ es prioritario el fortalecimiento de capacidades locales, el cual tiene un efecto multiplicador. Para ello trabaja con individuos, grupos y equipos multidisciplinarios. Considera que para que existan políticas efectivas de justicia se requiere de aliados y líderes fuertes, y de capacidades técnicas sólidas.
El ICTJ trabaja en sociedades que emergen de regímenes autoritarios o conflictos armados, así como en otras en las que los legados de violencia continúan sin resolverse.
Principios
Los principios centrales del ICTJ están reflejados en las siguientes directrices operativas:
- Dar prioridad a los intereses y perspectivas de las víctimas y sobrevivientes. El ICTJ valora y respeta los intereses de las víctimas, y trabaja de cerca con organizaciones de víctimas y defensores de derechos humanos.
- Promover el cumplimiento de las obligaciones internacionales. El ICTJ impulsa el entendimiento y la aceptación de las obligaciones de los estados para responder a las violaciones de derechos humanos, especialmente a partir de los requerimientos establecidos en el derecho internacional.
- Formular políticas y ofrecer asesoría basados en un análisis riguroso del contexto y las circunstancias nacionales e internacionales. El ICTJ asume cada tarea a partir de una evaluación centrada en las condiciones locales y en las circunstancias internacionales, en lugar de aproximarse bajo modelos fijos o lineamientos rígidos que predeterminen las opciones de intervención.
- Involucrar y fortalecer comunidades locales. El ICTJ hace énfasis en la capacitación y afianzamiento de los actores locales, involucrándolos en el desarrollo
- de políticas, con el fin de que las iniciativas sean moldeadas y finalmente decididas por nacionales.
- Apoyar y facilitar el trabajo de organizaciones e individuos en el campo de la justicia transicional. El ICTJ promueve la comunicación, así como las redes de cooperación y colaboración entre quienes trabajan en justicia transicional.
Nuestra historia
Mientras que las organizaciones de derechos humanos tradicionalmente enfocan su actuación en la documentación y en la denuncia de violaciones y de abusos, el Centro Internacional para la Justicia Transicional (ICTJ) se fundó sobre el concepto de crear una nueva dirección en la promoción de los derechos humanos dirigida a apoyar a las sociedades en la sanación de sus heridas dando cuenta de los crímenes del pasado tras un período de gobierno represivo o de conflicto armado y contribuyendo a enfrentarlos.
El ICTJ se concibió en una reunión estratégica propiciada por la Fundación Ford en abril del año 2000. Los participantes, entre quienes se encontraban expertos legales, defensores de los derechos humanos y funcionarios, se reunieron para discutir maneras de contribuir al campo en continuo crecimiento de la justicia transicional.
Los participantes apoyaron la creación de una organización dedicada a la justicia transicional. Como consecuencia, la Fundación pidió a tres consultores -Alex Boraine, Priscilla Hayner y Paul van Zyl- que desarrollaran un plan para una organización con tales características. Su propuesta inicial de cinco años obtuvo el apoyo de la Fundación Ford, la Fundación Catherine T. y John D. MacArthur, la Corporación Carnegie de Nueva York, el Fondo de los Hermanos Rockefeller y el Fondo de la Familia Andrus.
El ICTJ abrió sus puertas oficialmente en la ciudad de Nueva York el 1 de marzo de 2001 y en menos de seis meses tenía presencia en una docena de países, después de recibir una gran cantidad de solicitudes de apoyo. En 2004, el Presidente Fundador, Alex Boraine, regresó a Sudáfrica para establecer la Oficina del Centro en Ciudad del Cabo. En 2005 le siguieron las oficinas de Bruselas y Ginebra. Actualmente, el ICTJ cuenta también con sedes en Yakarta, Katmandú, Kinshasa, Buyumbura, Beirut, Dili, Monrovia, Islas Salomón y Bogotá.