Camboya

Actividades del CIJT

Más de 30 años tras el fin del régimen de los Jemeres Rojos, se han iniciado persecuciones penales contra los líderes de Kampuchea Democrática con el establecimiento de las Salas Extraordinarias mixtas (nacionales-internacionales), en las Cortes de Camboya (ECCC en inglés). Esta tan esperada y controvertida institución ha generado una activación considerable del debate y la actividad pública en torno a los temas de la justicia transicional.

La colaboración del CIJT en Camboya se remonta a septiembre de 2003, cuando el Centro, junto con la Asia Society y Human Rights Watch, propició un simposio en Nueva York sobre “La Justicia Transicional en Camboya: Retos y Oportunidades” ("Transitional Justice in Cambodia: Challenges and Opportunities").   

El Centro realizó varias misiones a Camboya en 2005-6, tanto para evaluar el alcance de las iniciativas de justicia transicional como para hacer seguimiento al progreso de las Salas Extraordinarias (ECCC). A inicios de 2005, Louis Bickford, Director del Programa de Desarrollo de Capacidades y Sociedad Civil en el CIJT fue co-anfitrión de una reunión de su Grupo de Afinidad sobre Documentos y Enfrentar el Pasado en Phnom Penh, junto con el Centro de Documentación de Camboya (Documentation Center of Cambodia - DC-Cam), una de las ONG más activas en enfrentar las atrocidades cometidas en el pasado de Camboya bajo el régimen de los Jemeres Rojos.  El Centro también organizó un taller sobre la búsqueda de la verdad, que halló un alto grado de receptividad frente a la discusión de temas que incluyen las reparaciones, la búsqueda de la verdad, la conmemoración y la reforma institucional.


DC Cam ha seguido siendo un miembro clave del Grupo de Afinidad sobre Documentos y Enfrentar el Pasado, participando en todas las reuniones del grupo hasta ahora.

A mediados de 2005, la socia principal y encargada del Programa de Camboya del Centro,  Caitlin Reiger, emprendió una misión de evaluación más amplia. El CIJT percibió dudas generalizadas en la población sobre la imparcialidad y la independencia de la rama judicial en Camboya, la corrupción endémica y la falta de capacidad y de entrenamiento. Desde entonces, el Centro ha seguido monitoreando de cerca el progreso de las ECCC, como también examinando otras áreas de actividad en justicia transicional en Camboya. El mandato estrechamente limitado de las ECCC se concentra en un grupo selecto de cabecillas – muchos de los cuales ya están muertos – a expensas de un examen más global de la complicidad generalizada. Aunque es poco probable que habrá… [While it is unlikely that there will be [¿?] for further official efforts… frase incompleta en inglés] en el futuro cercano para hurgar en el pasado de Camboya, es importante que las oportunidades positivas que abren las ECCC se maximicen, tanto en términos de hacer que los líderes de más alto nivel respondan por sus actos, como también demostrando que es posible un proceso judicial justo. Para tal fin, el trabajo del Centro hasta ahora ha enfocado varias áreas clave.  

La primera área de concentración del programa tiene que ver con el desarrollo de capacidades en las organizaciones locales para emprender el monitoreo independiente de los procedimientos y elevar el nivel de conciencia sobre el proceso entre la gente. A mediados de 2006, Caitlin Reiger dirigió varios talleres con ONG en Phnom Penh sobre el monitoreo, el legado y la medida en que los juicios pueden contribuir a satisfacer las expectativas públicas sobre la creación de un registro histórico del pasado. En diciembre de 2006, la Sra. Reiger dirigió un taller de seguimiento sobre la justicia transicional para ONG locales, con el Centro para el Desarrollo Social como anfitrión, y compartió con los funcionarios de las Salas Especiales (ECCC) los aprendizajes clave de fases de desarrollo equivalentes en otros tribunales híbridos. Cuatro camboyanos han participado en el Programa de Fellowships en Justicia Transicional del Centro en Ciudad del Cabo, y uno asistió a un curso sobre los Elementos Esenciales de la Justicia Transicional en Tokio en diciembre de 2006.

La segunda área de dedicación en términos de políticas se ha centrado en la manera en que las Salas Especiales pueden aprender de experiencias comparativas, particularmente en lo que concierne a la participación de las víctimas y a la capacidad potencial de dejar un legado positivo. En conjunto con la Open Society Justice Initiative, la Sra. Reiger ha brindado frecuentes sesiones informativas independientes al Grupo de Estados Interesados en Nueva York sobre la evolución actual de las ECCC. A inicios de 2006, junto con la Universidad de Rutgers, el CIJT fue anfitrión de un simposio sobre cómo equilibrar los intereses de las víctimas y los derechos de los acusados en los procesos ante las Salas Especiales, y a fines de 2006 el Centro sometió una serie de comentarios por escrito sobre el Borrador de Reglamento Interno que contempla  temas como los juicios in absentia, reparaciones, así como la participación y el acceso de las víctimas a los procedimientos. A mediados de 2006, el CIJT aportó asesoría técnica experta a las Salas Especiales con relación al desarrollo de una estrategia de comunicaciones y donó una colección de materiales sobre la justicia transicional a la biblioteca de la corte.

Las investigaciones actuales incluyen el análisis de actos conmemorativos [memorialization] en Camboya, la relación entre la justicia transicional y los esfuerzos por desmovilizar a los antiguos combatientes de los Jemeres Rojos, y la medida en que la comunidades camboyanas de la diáspora se han involucrado en los esfuerzos de atribución de responsabilidades.

De especial interés es la evolución de las Salas Especiales de tal forma que dejen un “legado” positivo para las instituciones nacionales de la rama judicial y los esfuerzos de reforma.

La exigencia pública de justicia en Camboya parece ser fuerte, tanto en términos de hacerle frente a los crímenes del pasado como también en materia de reformas al sistema judicial actual. Pero las ONG locales son todavía urbanas en su mayoría, y la sociedad civil está aún bastante desorganizada, lo que resulta en una falta de coordinación en las relaciones externas de los tribunales, la educación pública y las estrategias e iniciativas de capacitación.

Camboya sigue significando un compromiso potencial importante para el Centro, pues reúne una combinación de circunstancias únicas, una historia especial, y un conjunto de retos en materia de justicia transicional de los cuales el CIJT puede aprender mucho. Adquirir una comprensión matizada del trabajo del tribunal es un elemento crucial del trabajo del CIJT, cada vez más especializado en tribunales híbridos y en las persecuciones penales internacionales y nacionales.

Contexto  

El régimen de los Jemeres Rojos, llamado oficialmente Partido Comunista de Kampuchea Democrática, aterrorizó Camboya entre 1975  y 1979, cuando fue derrocado por las fuerzas invasoras vietnamitas. Se estima que entre 1,2 y 1,7 millones de personas murieron ejecutadas y víctimas de inanición y de trabajos forzados – todo ello parte de un esfuerzo fallido del régimen por transformar el país en una gran utopía agraria comunista en el curso de una sola generación.

Liderados por Pol Pot, los Jemeres Rojos vaciaron sistemáticamente las áreas urbanas y forzaron a la población entera a trabajar en fincas colectivas rurales. Prohibieron las relaciones familiares, la propiedad privada y la religión. Los monjes budistas y miembros de grupos étnicos minoritarios fueron señalados sistemáticamente, como lo fueron también los intelectuales, profesionales, opositores políticos y, al final, hasta los miembros del régimen mismo en una serie de purgas. El régimen se caracterizó por los arrestos indiscriminados, la tortura y los asesinatos.

Tras largos conflictos fronterizos, las tropas vietnamitas derrocaron el régimen en enero de 1979 e instalaron un gobierno cliente, forzando a los Jemeres Rojos a retirarse hacia la zona occidental del país. Allá, los soldados Jemeres siguieron librando su guerra de guerrillas contra las fuerzas gubernamentales durante casi 20 años, finalizando con la muerte de Pol Pot en 1998 y la deserción y captura de los líderes de los Jemeres Rojos que aún quedaban, en lo que se ha descrito como una política de “reconciliación nacional”. Pol Pot y Ieng Sary fueron juzgados y condenados in absentia por genocidio ante un Tribunal Revolucionario Popular.

Las elecciones promovidas por Naciones Unidas en 1993 contribuyeron a restaurar una cierta medida de estabilidad en Camboya. En 1997 se estableció un Grupo de Trabajo sobre el Tribunal Jemer Rojo, creando un marco para enjuiciar a los líderes que quedaban por crímenes de lesa humanidad, crímenes de guerra y genocidio. Tras ocho años de negociaciones jurídicas y financieras, en mayo de 2005 Naciones Unidas y el gobierno camboyano se pusieron de acuerdo en establecer un tribunal para juzgar a los líderes de los Jemeres Rojos. Aunque comúnmente se le llamaba Tribunal Internacional para el Juicio a los Jemeres Rojos, su nombre oficial es Salas Extraordinarias en las Cortes de Camboya para el Enjuiciamiento de Crímenes Cometidos durante el Período de Kampuchea Democrática.  Durante 2006 las Salas Extraordinarias (ECCC) comenzaron a operar tras la toma de juramento de los jueces camboyanos e internacionales, el establecimiento de la administración de la corte y el inicio de las investigaciones por parte de los jueces co-investigadores. Una vez que se hayan adoptado las normas probatorias y procesales, se espera que los juicios comiencen a fines de 2007.

 (Actualizado en abril de 2007)

 

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