Irak

Actividades del ICTJ

El ICTJ se ha esforzado por contribuir al desarrollo de estrategias eficaces de justicia transicional en Irak desde 2003, reconociendo desde el inicio que tales medidas deben reflejar fielmente las necesidades, las actitudes y las percepciones de los iraquíes. Tales medidas continúan teniendo gran importancia simbólica en el discurso público iraquí, al mismo tiempo en que la intensidad de la violencia continúa y ocurren nuevas violaciones de los derechos humanos.

Tras producir un documento marco de política en 2003, el ICTJ se asoció con el Centro de Derechos Humanos de la Universidad de California, Berkeley, para producir el primer estudio en profundidad sobre la perspectiva iraquí de la justicia transicional, titulado “"Iraqi Voices” (“Voces Iraquíes”). El informe, publicado en 2004, reveló una fuerte exigencia de atribución de responsabilidad judicial por las violaciones del régimen anterior. Los iraquíes exigían un proceso controlado por iraquíes, pero acogían positivamente la ayuda internacional para garantizar que los juicios fueran justos e imparciales. La investigación reveló igualmente una profunda necesidad de un programa integral de reparaciones y el deseo de información comparativa sobre experiencias de otros países en procesos de búsqueda de la verdad y de reforma institucional.

Adicionalmente a las áreas de concentración específicas descritas abajo, el ICTJ ha aportado numerosos materiales (con frecuencia en idioma árabe) a los que toman decisiones sobre el establecimiento de mecanismos de justicia transicional que enfatizan la necesidad de transparencia, inclusión y consulta amplia con la sociedad civil, el gobierno y otros grupos. El Centro se ha dedicado a la promoción y defensa y ha aportado orientación sobre políticas a miembros del Consejo de Gobierno iraquí, al gobierno interino, a la Asamblea Nacional y a los ministerios; a actores de la sociedad civil iraquí, incluyendo miembros de asociaciones profesionales, organismos no gubernamentales, partidos políticos y medios; a los gobiernos de Estados Unidos y Reino Unido, los estados miembros del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y departamentos y agencias de Naciones Unidas.

Persecuciones

El ICTJ ha monitoreado de cerca los esfuerzos por enjuiciar a los perpetradores iraquíes de crímenes internacionales. El Tribunal Especial Iraquí fue creado en diciembre de 2003 por delegación de autoridad del Embajador Paul Bremer, el entonces administrador de Coalition Provisional Authority-CPA del Consejo de Gobierno de Irak. El tribunal fue incorporado en la ley nacional iraquí en octubre de 2005 y rebautizado Supreme Iraqi Criminal Tribunal.

El ICTJ ha hecho seguimiento del tribunal desde su creación. El Centro expresó inquietudes públicas sobre la dependencia del tribunal de los Estados Unidos en materia de financiamiento, capacitación, investigaciones y estrategia de persecución penal; y argumentó a favor de la diversificación de la asistencia internacional. Brindó retroalimentación pública sobre el diseño del tribunal, las reglas de procedimiento y las operaciones; en un esfuerzo por fortalecer la independencia de la corte y aumentar la probabilidad que su trabajo se realice en concordancia con los estándares internacionales de derechos humanos.

El ICTJ observó regularmente y en el terreno los procesos de Dujail y Anfal. Antes del inicio de los juicios, el Centro comentó el Estatuto y las Reglas de Procedimiento y Evidencia. En julio de 2005, el Centro organizó en Londres un diálogo previo a los juicios sobre los estándares internacionales con los fiscales y jueces del IHT.

El ICTJ ha publicado varios documentos informativos y analíticos sobre los procesos hasta la fecha. También ha producido traducciones al inglés del Estatuto del IHT, las Reglas de Procedimiento y Evidencia y, en asociación con Human Rights Watch, la Sentencia Escrita de la Sala de Juicios de Dujail de noviembre de 2006. Todos están disponibles en inglés y árabe en el sitio web del ICTJ.

Reparaciones

La Autoridad Provisional de la Coalición y el gobierno de Irak tomaron medidas para compensar las víctimas iraquíes de los crímenes de la era de Saddam. Un “Alto Consejo para las Reparaciones a las Victimas del Pasado Régimen” finalmente comenzó a funcionar a fines de 2004. El personal del ICTJ se reunió con miembros del Consejo a lo largo de varios días en marzo de 2005 para brindarles información y análisis y apoyar el diseño y la implementación de un eventual proceso de reparaciones.

En los meses siguientes, el ICTJ aportó una retroalimentación similar en cuanto a proyectos de ley elaborados por funcionarios del gobierno y la Asamblea Nacional Iraquí. En 2006, el parlamento iraquí aprobó dos leyes creando una política de reparaciones para los antiguos prisioneros políticos e individuos asesinados por razones políticas por el régimen del Partido Árabe Socialista Baaz o Ba'ath. En 2007 había señales de que el gobierno iraquí estaba considerando implementar mecanismos para ambas leyes.

En todas sus consultas, el Centro ha enfatizado la necesidad de un diseño de programa fortalecido y eficaz, el papel vital de las consultas con las víctimas y la importancia de vincular las reparaciones con otros mecanismos de justicia transicional.

Reforma Institucional

El proceso de “des-Ba'athificación” ha tenido un impacto de gran alcance. Como resultado de las órdenes de la Autoridad Provisional de la Coalición en mayo de 2003, unas 530.000 personas fueron alejadas formalmente de sus funciones gubernamentales y se les prohibió todo empleo futuro en el sector público. La capacidad operativa de varias instituciones estatales fue reducida drásticamente. La supervisión del proceso le fue cedida al Iraqi Higher National Deba'athification Council en noviembre de 2003. El Consejo introdujo un proceso de apelaciones, pero simultáneamente extendió los procedimientos para abarcar un conjunto más amplio de individuos, apuntándole también a la propiedad y a los bienes.

El ICTJ se ha pronunciado en contra de este enfoque, insistiendo que en un entorno de amplia afiliación al partido Ba'ath, los individuos deberían evaluarse sobre la base de sus actos – y no de su afiliación partidista. El Centro se ha reunido con funcionarios de alto nivel en varias ocasiones para expresar estas y otras inquietudes. Tras las elecciones de 2005, se suscitó una batalla política entre los que buscaban erradicar el partido y eliminar a todos sus antiguos miembros de la vida pública, y aquellos que deseaban hacer marcha atrás en algunas de las decisiones relacionadas con la “des-Ba'athificación”. En ambos casos, parecía habérsele prestado poca atención a la responsabilidad individual por hechos de corrupción o violaciones de los derechos humanos. El ICTJ sigue monitoreando de cerca el proceso.

Búsqueda de la verdad

En 2003, los funcionarios de la Autoridad Provisional de la Coalición propusieron una comisión de búsqueda de la verdad para Irak. El ICTJ hizo prevenciones sobre acciones precipitadas y sobre un enfoque de arriba para abajo, enfatizando que los procesos exitosos de búsqueda de la verdad requieren de la participación de las víctimas y de la sociedad civil desde su mismo inicio.

En febrero de 2004, el Centro produjo un documento informativo, "Toward a Truth Commission for Iraq," que concluye que cualquier proceso de búsqueda de la verdad en Irak debe desarrollarse y diseñarse tras un riguroso e inclusivo proceso de educación y consulta y debe demostrarse independiente de cualquier política ajena. En visitas posteriores a Irak, el Centro abogó para que los iraquíes tuvieran tiempo para consultar y aprender sobre otras experiencias de búsqueda de la verdad antes de tomar cualquier decisión. Posteriormente, los funcionarios de la Autoridad Provisional de la Coalición decidieron atrasar el procedimiento para dar tiempo a un proceso educativo y de consulta. En septiembre de 2005, el ICTJ participó en una reunión de varios días para discutir la creación de un futuro Centro Nacional para los Desaparecidos en Irak.

Contexto

El régimen presidido por Saddam Hussein fue el más reciente y más brutal de toda una cadena de gobiernos autoritarios en Irak que utilizaron la violencia extrajudicial para mantenerse en el poder.

Por más de 35 años, Hussein y sus socios cercanos construyeron un estado complejo, basado en el clientelismo y excepcionalmente violento. Los miembros de la cúpula del partido Ba'ath gobernaron por medio de un sistema de “terror y recompensa”, con un uso generalizado de la tortura, las ejecuciones extrajudiciales, las detenciones arbitrarias y las desapariciones forzadas para subyugar y silenciar la disidencia en todo el país. Unos 300.000 iraquíes siguen desaparecidos. El sistema de tribunales penales fue reemplazado por un sistema de “cortes especiales”, la pena de muerte fue utilizada de manera rutinaria y generalizada; y las redes de seguridad del Ba'ath y el terror que impusieron alcanzaron cada faceta de la vida cotidiana.

Más allá de estas formas de represión vigilante, el régimen de Hussein se caracterizó por cruzadas de violencia salvaje contra las comunidades étnicas y religiosas iraquíes, de las cuales no se salvó ningún grupo. En el norte, a lo largo de décadas, se dieron campañas de destrucción, desplazamiento forzado y ataques indiscriminados contra los curdos; en la región de Kirkuk, rica en petróleo, la transferencia forzada de las minorías étnicas y su reemplazo con familias árabes y en las montañas del Kurdistán iraquí, la perpetración de la genocida campaña "Anfal" entre febrero y septiembre de 1988, período en el cual se cree que más de 100.000 kurdos fueron detenidos y ejecutados.

En el sur, la población Shi'a, mayoritaria en Irak, comenzó a levantarse contra su exclusión de las instituciones del poder político. Esto coincidió con el surgimiento de la República Islámica en Irán y el comienzo de la guerra entre Irán e Irak (1980-1988). La represión contra los Shi'a incluyó la expulsión a Irán de aproximadamente medio millón de personas la detención o desaparición de entre 50.000 y 70.000 civiles; y la dura represión de la rebelión de 1991 en el sur, durante la cual miles de personas fueron detenidas, desaparecidas o ejecutadas. Los expertos estiman que los bombardeos colaterales, el drenaje y los desplazamientos forzados realizados en las zonas pantanosas del sur redujeron la población general de esas zonas de 250.000 a inicios de los años 1990 a no más de 40.000 en 2003. Las sanciones internacionales impusieron una pesada cuota adicional.

Mientras que las diferencias sectarias y étnicas se ensanchan y las fuerzas multinacionales siguen presentes, los temas de la justicia transicional se ven también afectados por acontecimientos recientes, posteriores a Saddam. Estos van desde la negociación de una nueva constitución (aprobada en octubre de 2005), violaciones relacionadas con MNF,hasta las actividades de las milicias y el impacto permanente del proceso de des-Ba'athificación. Los temas de la victimización, el desplazamiento y la atribución de responsabilidades por las graves violaciones actuales de los derechos humanos juegan un papel importante en la política actual. Una rendición de cuentas efectiva y legítima sobre el pasado será esencial para establecer un futuro estado iraquí donde el estado de derecho y los derechos humanos se respeten.

(Actualizado en marzo de 2007)

 

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