Colombia empieza a proyectar los fundamentos del Museo Nacional de la Memoria

3/8/2015

Luego de cincuenta años de conflicto armado en Colombia hay muchos estragos que reparar, y eso no solamente implica reconstruir infraestructuras o pagar indemnizaciones a las víctimas, sino también, entre otras muchas cosas, realizar reparaciones simbólicas que contribuyan a restablecer la dignidad de los que han padecido la violencia y reforzar la confianza en las instituciones.

En 2011, el Gobierno colombiano aprobó la Ley 1448, conocida como Ley de Víctimas, con la intención de proporcionar una reparación integral a las víctimas del conflicto armado. Así pues, la norma contempla medidas materiales como proporcionar asistencia psicosocial, viviendas dignas, o la restitución de tierras, además de indemnizaciones monetarias; pero también medidas simbólicas, como el establecimiento Día Nacional de la Memoria y Solidaridad con las Víctimas, que desde entonces se celebra el 9 de abril.

Entre las medidas simbólicas que ordena la Ley de Víctimas destaca la creación de un Museo Nacional de la Memoria, un espacio diverso de reconocimiento público pensado especialmente para las víctimas que se encuentra ahora en proceso de construcción en Bogotá. Conversamos con Martha Nubia Bello del Centro Nacional para la Memoria Histórica, quien está a cargo de la concepción y desarrollo de este museo que espera abrir sus puertas en 2018.

En este podcast Bello comparte los retos y complejidades que el equipo del Museo de la Memoria está enfrentando para representar la pluralidad cultural, étnica, de género y de edades que existe en Colombia, además del hecho de que el conflicto armado sigue activo en el país.

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Para Bello, la diversidad y riqueza de las iniciativas de la sociedad civil en torno a la verdad y la memoria que caracterizan a Colombia es “un reto pero a la vez es una expresión de riqueza que nutre la creación del museo”. Esta diversidad asegura un museo que va más allá de la estructuración tradicional y que desea tener en cuenta la variedad artística de las expresiones de memoria colombianas, que incluyen el graffiti, la pintura, la música, el baile, el teatro y el canto, entre otras. "El museo debe permitirse una dinámica que haga posible que todas esas expresiones de memoria tengan un espacio", explicó la trabajadora social y docente de la Universidad Nacional de Colombia.

El Museo Nacional de la Memoria está pensado como un punto de encuentro de varios espacios. Además de ser un espacio de exhibición, será un espacio de deliberación pública donde las víctimas y la sociedad puedan reunirse y discutir agendas académicas y políticas. También será un espacio de creación, " donde la gente puede ir e inspirarse en distintos lenguajes artísticos contemplando las edades, un espacio para niños y adultos." También tendrá su lugar el duelo, "donde las victimas puedan tener un espacio de intimidad, de reconocimiento a sus familiares, de comunión y de tributo", describió Bello. Además, el museo también contará con un espacio para los archivos, donde víctimas, académicos y la sociedad en general puedan consultar sobre los hechos y documentos del conflicto.

Los retos que rodean al museo son muchos. Para la directora del proyecto, dos situaciones son las principales: La primera es la polarización social y política que existe en el país, ya que esta "hace muy difícil la construcción de consensos en temas complejos como responsabilidades o causas; no tenemos unos consensos básicos", dice la exdirectora de investigación del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH). La segunda es que, según ella, los protagonistas de la guerra no quieren asumir responsabilidades. " Hay más de un sector que, debiendo asumirse como un actor responsable, quiere plantearse como héroes o víctimas", aseveró Bello.

Para enfrentar estos retos, el museo debe permitir la circulación de versiones plurales pero apegadas a unas consignas claras de no justificar la violencia ni profundizar la discriminación ya existente. "Toda la pluralidad mientras que el discurso no cree ni profundice estigmatizaciones, esto hace del museo un espacio de debate democrático donde se piensan salidas al conflicto”, opinó Bello. “Un espacio en el cual nos reconocemos como diferentes, donde reconocemos posiciones antagónicas sin que estas posiciones nos conviertan en enemigos ni hagan que nos eliminemos físicamente unos a otros."


FOTO: Martha Nubia Bello, trabajadora social y docente de la Universidad Nacional de Colombia, está a cargo de la creación del Museo Nacional de la Memoria en Colombia. (Álvaro Cardona para el Centro Nacional de Memoria Histórica)