Enseñar el conflicto armado en Colombia: cómo dotar a niños y jóvenes de herramientas para interpretar la historia

8/12/2014

Enseñar la historia reciente en países donde ha tenido lugar un conflicto armado y se han cometido violaciones masivas de los derechos humanos es especialmente complicado, ya que las consecuencias siguen latentes. En el caso de Colombia, el reto es todavía mayor, ya que el conflicto armado sigue activo desde hace 50 años, a la vez que avanzan los procesos de memoria histórica por develar la verdad sobre este violento pasado.

El caso de Colombia fue uno de los debatidos en el marco del seminario organizado recientemente por el ICTJ y UNICEF sobre justicia transicional, educación y construcción de paz. Aprovechando su visita a Nueva York, conversamos con María Andrea Rocha, asistente del área de Pedagogía del Centro Nacional de Memoria Histórica en Colombia, para hablar sobre las dificultades que los educadores enfrentan a la hora de enseñar el conflicto armado, y las estrategias que el CNMH está desarrollando para que los niños y jóvenes tengan herramientas para analizar e interpretar el pasado de su país.

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Rocha señala que los principales retos a la hora de enseñar el conflicto armado en las aulas son tres. En primer lugar, “enseñar el conflicto armado implica desafiar las estructuras de poder que los actores armados tratan de imponer”, dice. Además hay que tener en cuenta los riesgos para estos jóvenes, “¿cómo hacer memoria histórica local cuando los actores armados están ahí?”, plantea Rocha. Y, finalmente, la complejidad de las aulas: “es difícil enseñar cuando hay hijos de miembros de un grupo, y del grupo ajeno”.

Aun así, la pedagoga del CNMH cree que es esencial enseñar el pasado “porque hay una estrecha relación entre memoria e identidad”. Y añade: “Si no tenemos memoria ni recordamos nuestro pasado no sabemos quiénes somos. También es necesario para tener la posibilidad de cambiar las dinámicas y arrancar las raíces que han alimentado el conflicto”.

Para el CNMH es importante que la enseñanza de la verdad no sea dogmática. “La historia se ha enseñado a través de fechas, nombres de personalidades”, explica Rocha. “Hemos desarrollado materiales que no tienen un narrador, una ‘voz de Dios’, sino que permiten al estudiante acceder a las fuentes primarias de información”.

De esta forma, son ellos mismos los que pueden utilizar estas herramientas para sacar sus propias conclusiones. “La idea es que ellos vean cómo llegas a construir esas hipótesis, que no es la verdad, pero está construida con rigor y tiene un sustento empírico detrás. La idea es que ellos puedan utilizar esas herramientas no solo para conocer lo que ya está sino para tener unas gafas y mirar la realidad de distintos eventos del país”, destaca Rocha.


FOTO: Una estudiante revisa sus notas a la entrada de una escuela en la ciudad de Pasto, Colombia. El 17 de febrero de 2010. (DFATD | MAECD/Flickr)