Con la caída del máximo líder de las Farc los colombianos pueden ilusionarse con el fin del conflicto

5/11/2011

La muerte de Alfonso Cano en una operación del Ejército, la madrugada del viernes 4 de noviembre, en Páez (Belalcázar), en el Cauca, es el golpe más grande que han sufrido las Farc en toda su historia. Y lo es, precisamente, porque sobreviene después de varios otros que, en su momento, recibieron el mismo calificativo, como la muerte de Raúl Reyes o la del Mono Jojoy.

Cano es el cuarto miembro del Secretariado, la máxima dirección de esa guerrilla, caído en acción, y el quinto si se cuenta a su líder, Manuel Marulanda, Tirofijo, que murió, al parecer, por causas naturales. Por eso su muerte es un golpe tan fuerte. De los siete miembros del Secretariado que condujo a las Farc a sus exitosas ofensivas de mediados y fines de los años noventa, las cuales culminaron en la desmilitarización del Caguán, solo quedan dos hombres: Timoleón Jiménez, o Timochenko, e Iván Márquez.

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