‘Y sin embargo, crecen flores’: Las víctimas luchan por defender sus derechos

7/12/2012

Cuando los Estados cometen crímenes generalizados y sistemáticos contra sus ciudadanos o no intentan seriamente impedirlos, tienen la obligación legal de reconocer y afrontar el sufrimiento de las víctimas. Las reparaciones, tanto simbólicas como materiales, proclaman públicamente que las víctimas tienen derecho al resarcimiento.

Mediante vídeos y tres galerías fotográficas, el proyecto multimedia del ICTJ Y sin embargo, crecen flores narra la historia de dos valientes mujeres colombianas y su lucha por el reconocimiento y la reparación en un país en el que más de cuatro millones de personas se han visto afectadas por varias décadas de guerra civil.


Luego de que los paramilitares atacaran sus pueblos y mataran a sus maridos, Yoladis Zúñiga y Petronila Mendoza huyeron con sus hijos a Barranquilla, una ciudad colombiana de la costa atlántica. El documental describe cómo luchan para sacar adelante a sus familias y sobrellevar el peso del trauma en sus vidas, sin dejar de trabajar con otras víctimas para hacer oír su voz ante el Gobierno.

"El Estado debe reconocer las responsabilidades que tiene con nosotros", afirma Petronila. " Porque nosotros no estamos aquí por querer estar aquí, sino porque nos tocó”.

Al narrar la historia de Yoladis y Petronila, Y sin embargo, crecen flores acaba con el tópico de que en las sociedades en transición las mujeres víctimas de conflictos son actores pasivos, y demuestra más bien su empeño en participar y liderar: para sus familias y comunidades no son víctimas, son heroínas.

Con sus propias palabras, Yoladis y Petronila narran la desgarradora historia de su supervivencia en el conflicto más prolongado del hemisferio occidental. Sin embargo, para estas dos mujeres, la supervivencia sólo fue el primer paso en el camino a una nueva vida. Gracias a su amistad se constituyó la comunidad que hoy lideran: un grupo de víctimas que lucha por conseguir justicia y reparaciones por las violaciones que sufrieron. "Siempre he dicho: a partir de ahora, un paso hacia adelante sí, pero hacia atrás no", recuerda Yoladis.

Con este proyecto multimedia, el ICTJ pretende reforzar la defensa de los derechos fundamentales de las víctimas de Colombia y de otros lugares: el derecho a la verdad, el reconocimiento y la reparación.

Ahora que el Gobierno colombiano inicia una nueva ronda de conversaciones de paz con la guerrilla izquierdista de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), las perspectivas de una paz duradera han desatado muchas especulaciones. Las investigaciones del ICTJ y su experiencia en otros contextos demuestran claramente que ese objetivo es imposible si no se garantiza la justicia, la rendición de cuentas y los derechos de las víctimas.

En palabras de María Camila Moreno, directora de la Oficina del ICTJ en Colombia: “Cuando vemos las historias de personas como Petronila y Yoladis, nos damos cuenta de que las víctimas no son cifras. Son personas, de carne y hueso, con mucha dignidad, y con una mirada muy clara sobre las medidas que el país debe tomar para responder a su derecho a la reparación. Es necesario darles la palabra, para que la reparación responda a sus necesidades”.

Y sin embargo, crecen flores es un testimonio en favor de los derechos de las víctimas, no sólo en Colombia, sino en todos los países que buscan enfrentar un legado de violaciones masivas de los derechos humanos. El dolor, el sufrimiento y el trauma que una víctima padece siempre serán singulares y puede que la función que las reparaciones tengan en su vida varíe. Pero no puede minusvalorarse la premisa de que hay que escuchar y respetar a las víctimas, ni sus voces pueden perderse entre las prisas por negociar la paz.


Conozca más de cerca a Yoladis, Petronila y el barrio de Las Malvinas a través de las siguientes galerías de imágenes:

Yoladis

    Yoladis Zúñiga es líder, emprendedora, defensora de los derechos humanos, cocinera, estudiante universitaria, víctima del conflicto colombiano; pero, ante todo, es madre. En su casa de Barranquilla vive con sus tres hijos, Carlos, Javier y Brainer. Su hija, Jennifer, vive en el barrio y cuida a su vez de sus propios cuatro hijos. "Yo no me siento pobre", dice Yoladis,

"porque pobre es la persona que está muerta de espíritu, que no tiene ideas para salir adelante. Yo soy una persona con muchas aspiraciones".
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Petronila

    Petronila Mendoza tiene una sonrisa infantil y contagiosa. Pero detrás de esa risa traviesa hay una mujer con ideas muy claras, y serias: "Por encima de todo, yo lo que quiero es la verdad", dice con tono grave. Desde que su esposo fue asesinado por los paramilitares hace 11 años, Petronila no ha dejado de luchar para averiguar el porqué de su muerte. La mitad de su corazón

sigue anclada en esas viejas fotografías de tiempos mejores, pero la otra mitad se entrega plenamente a su familia, y especialmente a su nieto, Luis, del que ha estado cuidando desde que el pequeño tenía 19 días. "Es mi hijo, mi nieto, mi compañero, osea, todo", confiesa.
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Las mujeres: el corazón de la comunidad

    Las Malvinas es un nombre femenino, y no podría ser más apropiado para el barrio más pobre de Barranquilla. Tras la pérdida de tantos hombres en el conflicto, las mujeres juegan un papel vital en esta comunidad, en la que muchas son víctimas del desplazamiento: cuidan de sus familias, sus hogares, y sus vecinas. Se respira una atmósfera de gran familia en estas calles sin

pavimentar, pero llenas de color. A pesar de todo lo que han sufrido, estas mujeres siempre encuentran una razón para sonreír y mirar hacia el futuro con esperanza.
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Otros recursos

  • Políticas públicas que hacen justicia, cuatro temas clave en la agenda de reparación en Colombia
  • Reparar en Colombia: los dilemas en contextos de conflicto, pobreza y exclusión