El Líbano

El Líbano ha sido escenario de múltiples violaciones a los DDHH con un alto margen de impunidad. El ICTJ trabaja con la sociedad civil a nivel local y con los responsables de definir políticas para tomar medidas que afronten el pasado y fortalezcan el estado de derecho. Foto de la “pared de los desaparecidos”, un espacio de memoria y protesta en el centro de Beirut, en el Líbano.

Antecedentes: Sin justicia no hay paz

Después de una sucesión de guerras interrelacionadas, dos ocupaciones paralelas y una seguidilla de asesinatos a personajes prominentes, el Líbano carga con un duro legado de violaciones a los DDHH y al DIH. Un estudio de la Cruz Roja concluyó que el 75% de los ciudadanos libaneses habían sufrido alguna experiencia personal relacionada al conflicto armado.

Hay periodos sucesivos por los cuales se busca la verdad y rendición de cuentas. El primero es la guerra entre 1975 y 1990, en la cual un amplio grupo de actores locales e internacionales estuvieron involucrados. Más de 100 mil civiles fueron asesinados y aproximadamente 17 mil personas desaparecieron en este conflicto.

Ninguna medida vinculante se ha tomado para dar frente a estas violaciones, y nadie ha sido procesado penalmente por estos abusos, en consecuencia de una amplia ley de amnistía que se adoptó en 1991.

Los abusos continuaron entre 1990 y 2005, y partes de El Líbano fueron ocupadas por Israel y Siria. Incluso después de que el ejército sirio se retiró en 2005, el país no ha podido escapar de ciclos recurrentes de violencia.

El asesinato del primer ministro Rafiq Hariri y otros intelectuales y políticos en una serie de ataques en 2005 desembocaron en la creación del Tribunal Especial para El Líbano en 2007.

A pesar de su valioso trabajo en la búsqueda de responsables por los asesinatos de estas figuras importantes, la presencia del Tribunal Especial resalta la falta de justicia para las decenas de miles de víctimas que perecieron en eventos de violencia política en El Líbano.

La guerra de El Líbano en 2006 destrozó la gran mayoría del país, y el malestar social que esto generó llevó al país al borde de un conflicto interno en la crisis de 2008. Como consecuencia indirecta de la guerra civil en Siria, la sociedad y la política libanesas continúan viviendo en la incertidumbre y sumidas en la violencia.

En 2008, varias organizaciones de derechos humanos y grupos de víctimas presentaron una declaración al presidente Michel Suleiman, pidiendo que se priorice la situación de los desaparecidos en el país. Suleiman reconoció el problema en su discurso de toma de posesión, y el gabinete se comprometió a afrontar este asunto de forma seria e integral.

En marzo de 2014, una de las instituciones judiciales más importantes, el Consejo de Estado de Shura, tomó una decisión que le dio a los familiares de los desaparecidos el derecho a saber qué le había pasado a sus seres queridos. Sin embargo, el gobierno se negó a implementar la decisión de la corte, alegando que hacer pública la investigación podría poner en peligro la paz civil.

En junio de 2014, el consejo de estado de Sura rechazó el pedido del comité de casos en el Ministerio de Justicia que buscaba un nuevo juicio para suspender la implementación de la decisión del consejo de estado en marzo. Esta decisión refleja un desarrollo importante en el desempeño y la independencia de las autoridades judiciales. Finalmente, las familias lograron obtener una copia de la investigación del gobierno.

En abril de 2014, dos miembros del parlamento del Líbano propusieron un proyecto de ley sobre los desaparecidos (por desaparición forzosa y otros), llamando al establecimiento de una comisión nacional independiente a cargo del archivo. El proyecto de ley se inspiró en gran medida en un documento preparado por el ICTJ en 2012 en conjunto con otros actores interesados, incluyendo grupos de víctimas.

A pesar de esto, los políticos libaneses siguen evadiendo y atrasando todo tipo de acción efectiva frente al sufrimiento colectivo y la experiencia de violencia vivida por los ciudadanos.

El papel del ICTJ

El ICTJ provee asistencia y consejo a actores de la sociedad civil y responsables de política pública que trabajan para enfrentar el legado de violaciones de ddhh en El Líbano, incluyendo desaparición forzada. Nuestro trabajo busca darles las herramientas para presionar efectivamente al gobierno y a los legisladores a tomar pasos concretos de solución para estas situaciones.

Enfrentando el legado del conflicto: En la lucha para romper ciclos de violencia en el Líbano, el ICTJ ha trabajado con sus socios en un proyecto de varios años, “Enfrentando el legado del conflicto en una sociedad dividida” para coleccionar y mapear violaciones pasadas, analizar las consecuencias de la impunidad en la sociedad y sondear a los residentes del Líbano sobre sus percepciones y expectativas de la verdad y la justicia. Basados en las conclusiones de estos estudios, y en investigaciones y trabajo de incidencia desarrollado por un consorcio de expertos y grupos de víctimas libaneses, se desarrolló una serie de recomendaciones de política pública para el gobierno y para el público, con el fin de dar cuenta deel pasado violento del país. El ICTJ también ha contribuido al entendimiento público de las operaciones y el trabajo constante del Tribunal Especial del Líbano a través de talleres, eventos públicos y visitas para periodistas y publicaciones. Produjimos una guía sobre el Tribunal en 2008.

La búsqueda de la verdad y el derecho a saber: El ICTJ impulsa la creación de un proceso de búsqueda de la verdad para enfrentar las desapariciones forzadas que ocurrieron durante la guerra civil. Para lograr esto, ayudamos a actores locales, sociedad civil y familias a través de nuestra investigación y experiencia en sus luchas legales por reconocimiento y clausura. Junto con nuestros socios locales e internacionales produjimos y repartimos un proyecto de ley para las personas desaparecidas, una herramienta clave para continuar la sensibilización sobre el asunto. Junto con nuestros aliados, nuestro proyecto de historia oral “Queremos saber” hizo que estudiantes libaneses se reunieran con sus familias y vecinos y grabaran sus experiencias personales sobre la guerra y la violencia. De estos testimonios se produjo un documental. Más recientemente, se redactó un informe basado en entrevistas hechas a 23 esposas de personas desaparecidas durante la guerra civil de El Líbano, examinando los efectos de la desaparición de sus seres queridos en sus vidas.