Un estudio satelital revelado por El País, detectó en 2019 altas concentraciones de ceniza y humo de hidrocarburos en el Rancho Izaguirre de Teuchitlán, en los mismos puntos donde los familiares de desaparecidos denunciaron la existencia de crematorios clandestinos. El lugar parece solamente una finca abandonada en medio de un vasto terreno árido y polvoriento. Sin embargo, donde hoy ondean banderas de evidencia, antes yacían restos humanos y objetos que alguna vez pertenecieron a alguien.
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