Intervención del ICTJ con ocasión de la primera rendición de cuentas de la Comisión de la Verdad en Colombia

25/7/2019

INTERVENCIÓN del ICTJ con ocasión de la PRIMERA rendición de cuentas de la COMISIÓN DE LA VERDAD EN COLOMBIA

 

Esta es la intervención de la directora del ICTJ en Colombia, María Camila Moreno, en la primera rendición de cuentas de la Comisión de Esclarecimiento de la Verdad en Colombia. 

Agradecemos a la Comisión de la Verdad, y especialmente a su presidente, por invitarnos a participar en la presentación del primer informe de gestión. Desde el ICTJ entendemos que sin el conocimiento y reconocimiento de las atrocidades y violaciones vividas es difícil prevenir que ocurran nuevamente, y es por eso por lo que queremos reiterar nuestro apoyo a las labores de la Comisión.

Consideramos importante mencionar que en estos meses se han logrado avances significativos en el cumplimiento del mandato. Algunos ejemplos son el haber logrado abrir las 29 casas de la verdad, la consulta con los pueblos étnicos y el reconocimiento y visibilidad de la violencia de género y del exilio, entre otros importantes logros.

Otro ejemplo del avance en el cumplimiento de su mandato es haber optado por llegar a la verdad en forma dialógica, incluyendo a todas las partes del conflicto. Con la postura de que la verdad es de todos o no es verdad, las y los comisionados aceptaron el reto de ser de las primeras comisiones en emprender la compleja tarea de darle un espacio a los excombatientes; algo que hemos promovido y que actualmente apoyamos.

Estos avances son aún más significativos teniendo en cuenta el contexto actual de polarización y de auge del discurso en contra de la verdad. La disminución del presupuesto del Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición; la crítica violenta a quienes defienden la paz; la persistencia de la violencia en muchas regiones del país; el homicidio de líderes y lideresas sociales y exguerrilleros de las Farc; así como la falta de penetración del discurso de la verdad en la ciudadanía, son algunos de los desafíos que la Comisión debe afrontar.

Sin embargo, este panorama adverso no puede sino darnos más coraje en medio de la desesperanza que a veces nos visita. El coraje que ha demostrado en estos meses la Comisión para continuar en el empeño de poner al país a reflexionar sobre su pasado, su presente y su futuro. La Comisión, debe seguir centrando sus esfuerzos en generar mayor confianza con los diversos actores, mediante estrategias de difusión aún más efectivas. Para esto, es fundamental recordar que el informe final es un hito de un proceso que debe generar una impronta en la memoria colectiva de esta generación y ojalá de las que vienen.

Las experiencias de otras comisiones han dejado en claro que las conclusiones de un informe final no ponen fin a los intereses y tensiones en torno a los conflictos del pasado; más bien, abren espacios para que la sociedad se enfrente a temas que han sido excluidos de los relatos oficiales sobre lo ocurrido. Enfrentar, registrar, comprender y recuperarse de un pasado que ha dejado profundas heridas es un proceso de generaciones. De esta forma, en lugar de cerrar el tema del pasado, para que la Comisión sea exitosa debe abrirlo y facilitar una discusión amplia, libre y pública, que contribuya a desencadenar un proceso de reconciliación de largo plazo.

Consideramos importante mencionar que en estos meses se han logrado avances significativos en el cumplimiento del mandato. Algunos ejemplos son el haber logrado abrir las 20 casas de la verdad, la consulta con los pueblos étnicos y el reconocimiento y visibilidad de la violencia de género, entre otros importantes logros.

Para lograr este debate transformador, la transparencia y rendición de cuentas se constituyen como momentos claves para que la Comisión logre acercarse a la ciudadanía, generando confianza. Esto es fundamental para lograr que el futuro informe final y sus recomendaciones sean aceptados por la población como un reflejo de su verdad, promoviendo así el pacto por la no repetición. En este sentido, la transparencia alienta el compromiso público, promueve la aceptación social de las medidas adoptadas por la Comisión y, en esencia, fortalece su legitimidad.

Este espacio de rendición de cuentas que nos reúne hoy, enmarcado en el artículo 13.11 del decreto 588 de 2017, es una oportunidad para hablarle al país. Sin embargo, invitamos a la Comisión a ir más allá de un informe semestral, recordando que el mismo artículo 13.11 promueve que este ejercicio se realice más que cada 6 meses. La invitamos a profundizar su impacto por medio de la cultura y la educación, y a innovar en materia de comunicación, buscando romper la brecha con quienes se han sentido históricamente ajenos a las discusiones sobre la paz, la verdad y la no repetición.

Colombia se ha comprometido a ser “una sociedad justa, pacífica e inclusiva” en el 2030. El mandato de la Comisión de la Verdad es clave en la ruta para alcanzar ese objetivo. No solo porque materializa el derecho a la verdad, el reconocimiento y la reparación simbólica a las víctimas, sino por sus análisis y recomendaciones acerca de las exclusiones y marginalizaciones estructurales que el país debe corregir para prevenir nuevas formas de violencia.

Reiteramos el agradecimiento a los y las comisionadas por poder participar en este encuentro, y el compromiso del ICTJ de apoyar a la Comisión en el cumplimiento de su mandato, como lo ha venido haciendo desde sus inicios.

 

 

Foto: María Camila Moreno, directora del ICTJ en Colombia, durante la audiencia de rendición de cuentas de la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad en sus primeros 6 meses de trabajo. Cortesía.