En diálogos comunitarios, los sirios comparten sus historias y sus aspiraciones sobre justicia

18/07/2025

A finales de abril, en Siria, decenas de residentes de varias ciudades y pueblos se reunieron por primera vez para, por fin, hablar de sus experiencias durante los 14 años de conflicto que desgarró la sociedad y provocó innumerables violaciones de derechos humanos. Estos diálogos comunitarios, organizados por el ICTJ en colaboración con el proyecto Puentes de la Verdad (Bridges of Truth en inglés), brindaron un espacio seguro para que los participantes compartieran sus historias y dificultades, hablaran de sus necesidades y expresaran sus esperanzas de justicia y reconciliación.

“El equipo de Puentes de la Verdad lleva años escuchando a las víctimas, pero estos diálogos fueron la primera vez que lo hicimos dentro de Siria, en los mismos lugares donde ocurrieron las violaciones”, explicó Nousha Kabawat, directora del programa de Siria del ICTJ. “Nos sentamos con personas que aún viven bajo la sombra de centros de detención, hogares destruidos y sistemas desestructurados. Escuchamos sus historias en sus propios pueblos, entre las ruinas, lo que aportó un nivel de urgencia al llamado a la verdad que una conversación en el extranjero jamás podría haber logrado”.

El proyecto Puentes de la Verdad es una colaboración entre siete organizaciones importantes de la sociedad civil siria y el ICTJ. El proyecto, iniciado en 2017, sensibiliza sobre la difícil situación de los detenidos, las personas desaparecidas forzosamente y sus familias, y aboga por la justicia para las innumerables víctimas del conflicto sirio y la represión del antiguo régimen.

Las sesiones de diálogo se dieron del 28 al 30 de abril en siete ciudades y pueblos de Siria: Damasco, Daraa, Al-Nabk, Homs, Salmiya, Al-Atarib y Afrín. Una octava sesión, prevista para As Suwayda, se canceló por motivos de seguridad. El equipo liderado por el ICTJ estuvo compuesto por ocho facilitadores de las organizaciones socias de Puentes de la Verdad; proveedores de soporte psicosocial que ayudaron a garantizar que los participantes se sintieran cómodos para hablar; socios locales que ayudaron a coordinar las sesiones y secretarios/as. El ICTJ y Puentes de la Verdad publicaron recientemente un nuevo informe con conclusiones de las sesiones y con recomendaciones.

Cada sesión reunió a aproximadamente 20 participantes de diversos orígenes étnicos, religiosos y sectarios, entre ellos víctimas masculinas y femeninas, ex detenidos, personas desplazadas, abogados y representantes de grupos comunitarios.

Las sesiones buscaban comprender mejor el significado de la paz, la justicia y la reparación para los ciudadanos sirios y entender cuál sería la mejor manera de lograr una paz sostenible e impartir justicia desde su perspectiva. "Antes pensaba que nadie se preocupaba por escucharnos. Durante todos estos años, solo hemos hablado entre nosotros", dijo un participante en la sesión de Homs. "Hoy fue la primera vez que sentí que alguien me escuchaba de verdad".

En las sesiones, se abordaron temas tales como la rendición de cuentas, la búsqueda de la verdad, la paz cívica y las reparaciones. El equipo de facilitación adaptó los debates al contexto local, evitando términos políticos o legales complejos y asegurándose de que todos pudieran participar. Se abordaron cuestiones difíciles, como sus percepciones después de la caída del régimen de Bashar al-Assad, los tipos de justicia que deberían buscar las personas y el restablecimiento de la paz cívica.

Los participantes expresaron con pasión sus opiniones e ideas sobre el futuro e incluso hablaron abiertamente sobre temas delicados relacionados con las violaciones que sufrieron y sus necesidades actuales. En muchas ocasiones comenzaron la conversación con historias sobre lo que han perdido, sus miedos y su deseo de comprender lo sucedido y recuperar su dignidad. Compartieron historias de vecinos que desaparecieron sin despedirse y de seres queridos a quienes esperaron durante años, a veces décadas, sin tener noticias suyas.

Un grupo de personas se reúne para una fotografía grupal.
Residentes sirios de Damasco, miembros de Bridges of Truth y representantes de Noruega se reúnen para una foto grupal después de una sesión de diálogo comunitario el 30 de abril de 2025. (Abedalbaset Alhasan/ICTJ)

Los participantes relataron experiencias de falta de vivienda y desempleo, así como de la pérdida de ingresos en medio de la corrupción y la anarquía. También señalaron la falta de educación y la atención médica inadecuada para sus hijos. De los testimonios, quedó claro que las mujeres y los niños se encuentran entre quienes más sufrieron. "No solo perdimos las escuelas, perdimos la infancia misma", explicó un maestro jubilado.

Muchos participantes pidieron una definición más amplia de "víctima", que no se limitara, por ejemplo, a quienes fueron encarcelados o torturados, sino que incluyera a quienes perdieron su trabajo, a aquellos cuyos hijos no pudieron estudiar y a quienes sufrieron exclusión social. "Soy una víctima, pero no fui encarcelada. Mis hijos no pudieron ir a la escuela y yo perdí mi trabajo", dijo una participante en la sesión de Al-Nabk.

Los participantes destacaron la importancia de espacios seguros para expresar sus preocupaciones. Como dijo una participante en la sesión de Afrín: "Necesito hablar, pero no delante de todos. Quiero un lugar donde no sea solo una víctima".

En general, los participantes consideran que la justicia es crucial para la nación, y la mayoría exige un Estado justo y un poder judicial honesto. Sin embargo, también reconocen los enormes desafíos por superar para lograr una rendición de cuentas significativa, particularmente la corrupción judicial. Además, muchos participantes perciben el poder judicial y otras instituciones estatales como fuentes de opresión e injusticia, en lugar de bastiones o garantes de la justicia. Un participante preguntó: "¿Cómo se puede exigir responsabilidades a alguien cuando el propio juez firmó las sentencias de muerte?".

Para muchos, la justicia es más que un simple recurso legal; la ven como parte de una transformación social más amplia que comienza con la gente e implica la reconstrucción de la confianza cívica y la reconciliación personal y social. "La justicia no empieza en los tribunales", dijo un participante en la sesión de Daraa. "Empieza en la calle, cuando volvemos a creer los unos en los otros".

Finalmente, los participantes coincidieron en que la justicia transicional es esencial para la paz, la justicia y el restablecimiento de la confianza ciudadana en Siria. Sin embargo, como sus testimonios expresaron innegablemente, cualquier proceso significativo requiere espacios, tales como las consultas públicas, para que las personas compartan sus experiencias, denuncien las violaciones que sufrieron y expresen su visión de justicia. Además, estas consultas deben llevarse a cabo con sumo cuidado. Sin la preparación, el apoyo y el marco adecuados, corren el riesgo de reabrir heridas sin ofrecer un camino a seguir.

“No basta con pedir a la gente que hable de su dolor”, enfatizó Kabawat. “También debemos crear un entorno donde puedan reflexionar sobre el pasado mientras imaginan un futuro, sin fomentar el miedo, la ira ni la división. Cuando se realizan con atención, las consultas públicas pueden sentar las bases para la confianza cívica y un compromiso compartido con la justicia”.

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FOTO DESTACADA: Residentes de Homs comparten historias y reflexiones sobre cómo lograr una paz y justicia duraderas en Siria durante una sesión de diálogo comunitario dirigida por el ICTJ el 28 de abril. (Abedalbaset Alhasan/ICTJ)