La emisión de las primeras sentencias por la JEP marca un punto de inflexión en la justicia transicional del país. Son condenas históricas contra los máximos responsables de crímenes de guerra y de lesa humanidad cometidos durante el conflicto armado. Constituyen en sí mismas la materialización de la justicia y expresan un reproche tanto judicial como moral por las atrocidades cometidas. Las sentencias de la JEP, así como la comparecencia sostenida de los responsables durante los últimos ocho años, son una expresión concreta de la implementación y compromiso con el Acuerdo de Paz de 2016.