En las últimas décadas, se ha reconocido cada vez más la relación entre los conflictos violentos y el medio ambiente. La guerra puede causar graves daños a los ecosistemas, y la escasez de recursos puede ser un factor determinante en los conflictos. Si bien el panorama actual para la integración de las cuestiones ambientales en los esfuerzos de consolidación de la paz puede parecer desalentador, existen motivos para la esperanza.