Hoy en día, en toda Siria, seguimos presenciando violaciones y abusos de derechos humanos que contradicen los principios sobre los que se construyó la revolución. En particular, la reciente violencia en la costa y Sweida ha profundizado el miedo y la desconfianza que ya sentían muchas comunidades. Mientras tanto, las nuevas comisiones de justicia transicional de Siria han trabajado arduamente para sentar las bases de sus mandatos. Ahora, en esta coyuntura crítica, deben demostrar que están listas para liderar y, ante todo, para servir a las víctimas.